ABOLICIÓN DE LA ESCLAVITUD EN ECUADOR

“El 25 de julio de 1851, el general José María Urbina y Viteri, firmo con la voluntad cimarrónica, y a partir de ese instante se decretó la abolición de la esclavitud en la República del Ecuador”



Este proceso libertario fue consecuencia de la lucha cimarrona, pero aprovechada con la sabiduría economicista de la sociedad dominante, y entonces se inicia el éxodo a la costa que se pintaba como el objetivo laboral y desde ese instante inicia el largo camino del concertaje que impedía alcanzar el objetivo libertario, alcanzar la reunificación de los troncos familiares, y la reconstrucción de los territorios para fortalecer la cultura y la espiritualidad.

Es necesario recordar que el 24 de mayo de 1841 en el Segundo Gobierno de Juan José Flores, se suscribió un tratado contra el tráfico de esclavizados con el Imperio Británico; estas decisiones son pautas que dan paso a lo que sucedió, el 25 de julio de 1851 durante el Gobierno de José María Urbina que decretó la manumisión de los esclavizados, con lo cual la esclavitud formal llegó a su fin en nuestra Patria.

Las abuelas reflexionaban y cantaban alabaos después de la independencia voces que la tomaron otros, es “Que los pocos hombres esclavos que aún existen son un contrasentido a las instituciones republicanas que han construidos y adoptado desde 1820”

Para tener una sociedad lo más equitativa posible, es primordial incorporar el principio de: «La preocupación por la ausencia del otro», la gobernabilidad es colectiva y diversa, las instituciones se fortalecen en la unidad social

El otro el no nosotros, no puede hablar por ti ni por mí, puede ser nuestro aliado pero jamás hablar por nosotros, toma la palabra y habla

“…El Ecuador adquirió así el liderazgo en la defensa de los derechos humanos en América. La figura de Urbina por esta sola causa alcanzó notoriedad, y mereció especial mención entre los estadistas que reaccionaron contra las fuerzas endémicas que ataban al país a un pasado ominoso, impulsando la conquista de nuevas fases más aptas para la convivencia social” (Carlos de la Torre Reyes.- Piedrahita: Un Emigrado de su Tiempo, p. 115).

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